Convivencia Escolar

      
Panel de la Convivencia Escolar 2017
                La convivencia escolar es el conjunto de relaciones sociales que se desarrollan al interior de la comunidad educativa, es decir, es la forma de tratarse que mantienen estudiantes, docentes, directivos, apoderadas/os y asistentes de la educación. "La convivencia escolar se entiende, por tanto, como un fenómeno social cotidiano, dinámico y complejo, que se expresa y construye en y desde la interacción que se vive entre distintos actores de la comunidad educativa, que comparten un espacio social que va creando y recreando la cultura escolar propia de ese establecimiento"[1].

        El Colegio El Alba de Macul entiende la convivencia escolar como una dimensión trascendente del currículo escolar, pues está presente en todas las relaciones humanas de la comunidad escolar, siendo este un proceso de (…) interrelación entre los diferentes miembros de un establecimiento educacional (...). No se limita a la relación entre las personas, sino que incluye las formas de interacción entre los diferentes estamentos que conforman una comunidad educativa, por lo que constituye una construcción colectiva y es responsabilidad de todos los miembros y actores educativos sin excepción[2].

        Una experiencia positiva en términos de convivencia escolar, se concibe como el derecho -y deber- que poseen los miembros de la comunidad educativa a propender al establecimiento de relaciones sociales satisfactorias, cuyo fundamento principal es el respeto por la dignidad, en recíproca solidaridad entre sus miembros. En tal sentido, la convivencia consiste, en gran medida, en un proceso compartido de experiencias: compartir tiempos, espacios, logros, dificultades, proyectos y sueños.

        La Convivencia Escolar, desde la Política Nacional de Convivencia Escolar (2015-2018), se construye y practica desde enfoques como: el formativo, de derecho, de género, de gestión territorial e institucional, participativo e inclusivo[3], siendo estos dos últimos inherentes a la Vida Democrática. Dichos enfoques se refuerzan con la Ley 20.845, Ley de Inclusión Escolar[4], toda vez que esta persigue, en su artículo 5°, letra b, "fomentar el desarrollo de una cultura cívica y laica, esto es, respetuosa de toda expresión religiosa; y que promueva la participación activa, ética y solidaria de las personas en la sociedad, con fundamento en los tratados internacionales sobre derechos humanos ratificados por Chile y que se encuentran vigentes;".

        El aprendizaje de valores, actitudes y habilidades sociales, a partir de prácticas de convivencia positivas para los miembros de la comunidad escolar, son un insumo fundamental para la formación del futuro ciudadano, incentivando, a su vez, su participación en la construcción de proyectos colectivos, los cuales tienen un lugar importante en la vida escolar.



[1] Ministerio de Educación, “Política Nacional de Convivencia Escolar”, MINEDUC, Santiago, 2015, p. 25
[2] Maldonado, H. (2004). “Convivencia escolar: ensayos y experiencias”. Lugar Editorial: Buenos Aires, p. 7. En: Cecilia Banz, Convivencia Escolar, Documento Interno Valoras UC (Santiago de Chile: PUC, 2008).[3] Cfr. MINEDUC, Política Nacional de Convivencia Escolar 2015-2018, Santiago de Chile: 2015, pp. 28-32.
[4] La ley 20.845, Ley de Inclusión Escolar, regula la admisión de los y las estudiantes, eliminando para ello con el financiamiento compartido y prohibiendo el lucro en establecimientos educacionales que reciben aportes del Estado. Ver: Ley 20.845, disponible en: https://www.leychile.cl/Navegar?idNorma=1078172